Repitiendo historias

Provenimos de un clan, somos parte de un árbol genealógico, y justamente como un árbol está conectado desde la raíz a la hoja más pequeña, nosotros también estamos conectados a nuestra familia, a nuestros ancestros.

Existen lecciones aprendidas, miedos instaurados por todos los personajes de este clan, la abuela que perdió hijos en el parto, la bisabuela que casaron a sus 14 años con un hombre 20 años mayor, el abuelo que murió en un accidente a los 18 años dejando a su familia sin un apoyo económico, etc.

Todas esas historias imprimen en la memoria del clan una lección, un mensaje, para evitar que otros miembros del clan sufran ese mismo dolor, que es intolerable. Mensajes de “no tengas hijos, porque se mueren”, “no te cases porque te engañan”, “es mejor no tener pareja porque vives un calvario”, “cásate cuanto antes, porque solo él puede protegerte” y un largo etcétera. Son mensajes que si bien tienen una lógica detrás, no necesariamente son útiles para la realidad de los descendientes, y he ahí el problema, la razón por la que esas personas no se explican porque les pasan situaciones, no tiene lógica con la realidad actual, es inconsciente.
 
Algunos ejemplos de repetir historias:

      * Toda pareja que tengo es exactamente igual.

        (Y generalmente corresponde a que es igual / opuesto a papá o mamá)

      * Encuentro siempre a personas que no están disponibles.

         (Está casado(a), vive en otra ciudad, va a irse para siempre, etc.)

      * No podemos tener hijos pero el experto en fertilidad dice que todo está bien con nosotros.

      * No me atrevo a salir definitivamente de casa. (Aunque me digo que es por ahorrar, por practicidad y comodidad)

      * Me casé con un hombre igual al abuelo. (o exactamente opuesto)

      * Siempre hay un problema en la familia y no puedo hacer mi vida aparte.

        (Siempre soy yo quien tiene que resolver los problemas de todos)


Estas y muchas otras frases son las que siempre escucho, frecuentemente acompañadas de un “no entiendo por qué”, y luego de la explicación que mencionábamos al principio, siempre viene la siguiente pregunta:


        ¿Qué hago para cortarlo?


Lo primero que tenemos que entender es que no es correcto “cortar” con todo y con todos como quien niega todo, como quien se desentiende de la situación, como quien rechaza e ignora.

Se trata de entender, con amor, y sobre todo reconocer el dolor que vivieron todas esas personas, reconocer que fue tan grande el drama que vivieron, que se grabó en la memoria familiar.

Nadie le ha reconocido nunca a esa abuela todo lo que sufrió con 11 hijos, viuda, manteniendo un hogar como podía; nadie le ha reconocido al abuelo todo lo que sufrió al quedarse huérfano a los 8 años e irse solo a la ciudad a ver lo que conseguía. Todos reconocen los logros, y lo lejos que llegaron, pero nadie nunca les ha dicho frases como:

“Yo entiendo tu dolor, yo puedo imaginar todo lo que debes haber sufrido.

Gracias por tu sacrificio. Perdón por lo que tuviste que pasar por nosotros.”

Solo cuando ponemos en evidencia esos dramas familiares, podemos liberar todo lo que significó para la familia, y en plena consciencia, poder elegir que ya no es vital para nosotros llevar esos mensajes, porque la vida es diferente hoy para nosotros.

Liberar la energía del drama familiar es liberarnos, para elegir en nuestra vida como mejor nos parezca, o mejor dicho, empezar a vivir nuestra propia vida.

Es fascinante cuan frecuentemente ignoramos estar repitiendo una historia familiar, ni siquiera se nos ocurre pensar en esa posibilidad, porque estamos siempre pensando que es algo externo, "siempre me toca esto", "el mundo es así de injusto", etc.


Es solo hasta que alguien nos lo pone en evidencia, que contemplamos esa opción. Será que ese problema que te molesta hoy, ¿Es un programa familiar? ¿Una historia familiar que estás repitiendo?

Piénsalo bien ¿Hay alguien en mi familia que haya vivido una situación similar?

¿Quieres dejar de repetir historias?

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