Te acompaño a encontrar tu camino hacia la salud emocional,  resolviendo los conflictos que no te dejan tomar el control de tu propia vida.

Cada día realizamos millones de tareas al día, desde abstractas como pensar, hasta concretas como caminar, sea la que fuere, para realizarla se requiere de una orden cerebral, del sistema nervioso, quien rige nuestro funcionamiento.


Realizar una acción concreta requiere de varias conexiones neuronales, que se realizan en milésimas de segundo, al activarse esas conexiones en particular, dan como resultado una acción específica. Para ser aún más eficiente, el cerebro almacena como “Favoritas” ciertas acciones que hacemos con frecuencia, guarda ese grupo de sinapsis como un bloque, de manera que cuando activas una de esas conexiones se activa todo el bloque y podemos realizar la acción con mucha mayor destreza. Es así que hacer un pase de balón preciso para Messi es casi tan sencillo como respirar, y para mí, es un esfuerzo tan grande que lo más probable es que al patear el balón no llegue ni por asomo a donde yo quiero enviarlo.

Nuestro cerebro es propenso a repetir los “Favoritos” cada vez que se presenta la ocasión, porque es más eficiente en términos tiempo y energía, es perfectamente útil para actividades como practicar un deporte, bailar, hacer nuestro trabajo, cocinar, asearnos, manejar, etc. pero también nos previene de activar nuevas conexiones sinápticas al hacer algo habitual, por lo tanto limita que podamos  aprender nuevas formas de lidiar con las mismas situaciones, por decirlo de otro modo, nos mantiene en la rutina, en la zona de confort.

Esta explicación es mucho más clara y evidente en acciones concretas, sin embargo, esa ecuación se aplica también a acciones más abstractas, por ejemplo, la forma cómo reaccionamos a tal o cual situación, condiciona futuras respuestas a situaciones similares. Si habitualmente reaccionamos de manera agresiva cuando nos preguntan sobre determinado tema, no sólo se refleja que existe una razón inconsciente para esa agresividad, sino que construimos una forma de ser alrededor de esa reacción, y con el tiempo se convierte en “quienes somos”. De ahí que tenemos personas que se califican como “impulsivas”, “renegonas”, etc. y sienten que no pueden hacer nada al respecto, que esa característica determina quienes son.

La verdad es que, dejar que nuestro cerebro automáticamente determine nuestras acciones y reacciones “Favoritas”, es vivir en piloto automático. No es elegir realmente, es simplemente sobrevivir, y si bien hay muchas personas que no ven esto como un problema, hay muchas otras que si consideramos la importancia de ser libre. Poder elegir qué actitudes o comportamientos quiero reforzar en mí, qué actitudes o comportamientos no quiero vivir más, porque solo identificándolos puedo buscar su causa y solucionarlos.


Vivir en plena consciencia, implica poder elegir como quiero reaccionar ante determinada situación.

Solo eligiendo, puedo construir la vida que quiero para mí.

Tú eliges, ¿quieres seguir viviendo en piloto automático, o quieres empezar a disfrutar de conducir tu propia vida?

Viviendo en piloto automático.