Si te resultó muy complicado, la sensación fue negativa o deseas aprender más sobre el tema, no dudes en escribir tus consultas que con gusto  responderé:          info@biomedicinaperu.com 


Si lo que experimentaste es angustia, sugiero leer el artículo del tema:



EJERCICIO

Siéntate lo más cómodo que puedas, programa el temporizador de tu alarma dentro de 60 segundos,  apaga la pantalla de tu celular y guárdalo.

Cierra los ojos y respira profundamente, concéntrate única y exclusivamente en tu respiración, como el aire entra y sale de tus pulmones, y presta atención a cómo te sientes, en este preciso momento, ¿Cómo te sientes? ¿Qué sientes por dentro?

Es normal que otras ideas vengan a tu mente, solo déjalas ir, no te enfoques en ellas, enfócate en lo que siente tu cuerpo, en tu respiración. ¿Qué estás sintiendo? La respuesta a veces es abstracta, no sabes cómo llamarle a eso que sientes, está bien, solo identifícalo, ponle un color si deseas, para que en otro momento que lo sientas, puedas identificarlo.

Eso es todo. Solo 60 segundos.

¿Cómo lo hago?

Mindfulness (Atención plena)

¿Por qué practicar la Atención Plena?

¿Has oído este término? ¿Sabes lo que es? Si nunca lo has oído, o te suena a algo complicado apto solo para expertos meditadores, estás perdiéndote de algo fascinante y muy útil para la vida

Estamos inmersos en un mundo tecnológico, donde todo ocurre a la vez y a una velocidad fantasmal. Es imposible seguir el paso, aunque lo intentemos constantemente con todos los recursos a nuestro alcance. Frente al computador, tablet o smarthphone vemos pasar cientos de publicaciones, noticias, videos, audios, textos, todo muy rápido, a la “velocidad del dedo”. Lo más frecuente es detenernos brevemente a ver algo que llame nuestra atención, pero eso sí, un video que dura más de 3 minutos o texto de más de una página… NEXT, generalmente pasamos a la siguiente publicación si no capturó nuestra atención en los primeros minutos.

Siendo honestos, empecemos por admitir que tenemos una dependenciaal celular (o a la tecnología en general). Lo tenemos con nosotros todo el tiempo, mientras esperamos nuestro turno en una fila, mientras comemos y hasta cuándo vamos al baño.


                                                    Permanentemente tenemos los ojos fijos en una pantalla,

                                                          viendo pasar esa vorágine de información,

                                                  muchas veces sin mayor importancia o significado.

Lo más triste de esta situación, es que hemos dado por hecho que así funciona la vida, que es el modus operandi a seguir, y nos dejamos llevar por esta ola tecnológica que promete conectarnos más con el mundo


Lo que no nos dicen, y nunca nos dirán, es que al conectarnos tanto con el “exterior”, nos venimos alejando de nosotros mismos. Entonces es muy fácil perder de vista el camino a seguir, quienes somos realmente y qué queremos en la vida. Nos bombardean con imágenes de qué debemos tener, o hacer, o finalmente “quién” debemos ser. Es tan sistemático y constante, que muchas veces nos lo creemos.

           La atención plena es simple y llanamente, la acción de centrar nuestra atención en este preciso

      momento, concentrarnos plenamente en qué sentimos en este único momento, desconectándonos

  de lo que pudo pasar antes, y dejando de lado esas constantes preocupaciones por lo que pasará después,

   sobre todo sin juzgar absolutamente nada. Tomarnos unos minutos para genuinamente concentrarnos

                       en nuestro interior y sobre todo en nuestras sensaciones y  sentimientos.

Si este concepto te suena difícil de entender o de poner en práctica, es porque todo el tiempo estamos pensando en muchas cosas a la vez y de todos esos pensamientos, la gran mayoría consiste en elaboradas suposiciones (o juicios) del pasado o del futuro. Ponlo a prueba ahora mismo, detente y escucha las ideas que pasan por tu mente. Siempre estamos analizando algo que ocurrió, o hallando los posibles resultados de tal o cual acción que planeamos realizar, o más clásico aún, pasamos la semana planeando el fin de semana, todo el día pensando que haré al llegar a casa, o toda la mañana con ideas de a dónde ir a almorzar. Además tenemos una opinión (léase juicio) sobre todo a nuestro alrededor, andamos calificando de bueno, malo, aburrido, divertido o molesto todo lo que vemos, sin darnos cuenta que esa es únicamente nuestra percepción con la limitada información que recibimos.

Permanentemente nos concentramos en tanto a la vez que dejamos que sea el “piloto automático” el que controle el presente, y este funcionamiento se ha vuelto tan parte de nosotros, que ahora nos resulta difícil practicar un momento de mindfulness, de atención plena al momento presente, no tenemos idea de cómo empezar y aun cuando lo intentamos, cuesta mucho “apagar” la mente para evitar el constante flujo de ideas.


Por la más sencilla pero importante razón: Solo viviendo en el presente se alcanza la felicidad, la calma, la tranquilidad, la paz interior.

Son esos momentos de desconexión con todo el exterior y contacto con nosotros mismos en este momento, en el aquí y ahora, los que nos llenan de calma, tranquilidad, paz, los que nos permite SER felices. (Nos SENTIMOS felices cuando suceden cosas buenas, pero SOMOS FELICES cuando esa sensación de felicidad proviene del interior)

Es el verdadero contacto contigo, te permite descubrir quién eres, que sientes realmente, y solo con esas respuestas puedes elegir a dónde quieres ir en la vida, lo que realmente quieres hacer.


Aquí la parte más linda: No es ciencia de otro planeta, no es un curso que hay que tomar y pagar cantidades absurdas de dinero, no es complicado. Donde sea que te encuentres ahora, en tu casa, en tu oficina, en la combi, tómate UN MINUTO, 60 segundos para practicar este ejercicio. Léelo primero y luego lo intentas.


Felicidades, ya has tenido tu primer momento de Atención Plena, de Mindfulness, es posible que no haya sido perfecto, es probable que te haya costado muchísimo no prestar atención a lo que ocurría a tu alrededor, puedes intentarlo en un lugar más calmado la próxima vez, hasta que te vuelvas un experto.

Estos pequeños momentos, son los “recreos” para tu mente que trabaja sin parar, son el descanso que necesitas para reconectarte con tu ser interior.

El objetivo del ejercicio es que sientas calma y tranquilidad, que puedas apaciguar el huracán de emociones e ideas que pasan por tu mente constantemente, es una herramienta que puedes usar cuando quieras, donde quieras.

No hay excusa, es solo 1 minuto.