Formamos parte de una familia, de un árbol genealógico, de un clan, somos un sistema que funciona inter-relacionado, sin importar las distancias, los conflictos o el alejamiento que generemos, somos parte de ese sistema y nuestro cerebro inconsciente siempre actuará con el fin de ayudarnos a sobrevivir, como seres individuales y también como parte de ese clan, de ese sistema. Nuestra familia, es parte de nuestra identidad, de quienes somos. Justamente por eso, uno siente una lealtad automática a su familia, aunque a veces cueste mucho, evitando que vivamos nuestra propia vida, y sin que nos demos cuenta.

Fidelidades Familiares Invisibles

Estamos de acuerdo en que los seres humanos como cualquier otro ser vivo existimos gracias a un complejo mecanismo biológico que no depende de nuestra voluntad, que funciona de manera automática gracias a nuestro inconsciente, nuestra fisiología funciona de forma que nos adaptemos cada vez a lo que ocurre en nuestro medio ambiente para sobrevivir el mayor tiempo posible, y es algo que se puede ver en todo ser vivo, comúnmente identificado como el instinto de supervivencia.

Este instinto como resulta evidente, es inconsciente, no necesitamos ordenar a nuestra mente que desencadene esos mecanismos, y lo más interesante es que si bien actúa a nivel personal inicialmente, también actúa a nivel colectivo.

Nuestro sentido biológico es sobrevivir, como ser y como especie.

Un ejemplo en las plantas, la acacia es un árbol que abunda en Africa y Australia (aunque otras de sus variedades se encuentran en todo el mundo) que utiliza como mecanismo de defensa ante sus depredadores, la producción de grandes cantidades de tanino en sus hojas, ocasionando que sean letales para los animales que los consuman en cantidad.

Muchas plantas tienen mecanismos similares, pero lo interesante del caso es que tiene la propiedad particular de emitir una señal de etileno gaseoso a través de los poros de sus hojas para alertar a otros árboles cercanos de la presencia de herbívoros. Esta señal viaja hasta 45 metros y una vez recibida, las acacias comienzan a producir tanino en sus hojas aún sin haber estado en contacto con los depredadores. Wouter Van Hoven,  descubrió por causalidad este hecho cuando investigaba la muerte de cerca de 3000 antílopes sudafricanos. Observó también que las jirafas evitaban las acacias cuando se acercaban a ellas en la dirección del viento y solo mordisqueaban levemente sus hojas, mientras que los antílopes se veían obligados a comer las hojas bajas de cualquier árbol al que pudieran encaramarse. Esto hacía que las dosis de veneno fueran acumulándose hasta provocar su muerte al cabo de pocos días.

Del mismo modo en los animales se observa que protegen a los más jóvenes, haciéndolos viajar en el medio de la manada, o son los heridos o más viejos los que se sacrifican para que el resto pueda huir en muchos casos. Finalmente hasta en nuestras mascotas, tienen un instinto protector hacia los cachorros aunque no sean suyos.

Nosotros funcionamos de la misma manera, tenemos un instinto que rige muchas acciones y es totalmente involuntario, muchas veces ni nos percatamos que estamos actuando por el bien del colectivo y no solo el nuestro, es así como una Fidelidad Familiar Invisible se puede llevar por años, por décadas, y no ponerse en evidencia hasta que hay algo en nuestra vida que va mal y no entendemos porqué.


Nuestras relaciones no funcionan, no encontramos trabajo (no el que quisiéramos al menos), nos cuesta mucho tomar una decisión o elegir un camino, parece que existe una fuerza sobrenatural que se empeña en no dejarnos lograr lo que quisiéramos. Todas estas expresiones pueden estar poniendo en evidencia una Fidelidad Familiar Invisible.

La mejor forma de entender este tema es con un ejemplo:

Don Humberto, el patriarca de la familia, tiene 5 hijos, 4 nietos y 1 bisnieto,  tiene 88 años, pero sigue siendo el que toma las decisiones y a quien todos recurren por consejos. La vida familiar gira en torno a él de una u otra forma. Don Humberto fallece a sus 88 años y todos están muy tristes como es de esperar, él era una pieza fundamental para la familia y el dolor de su pérdida es solo aplacada por los lógicos razonamientos que los hace pensar y repetirse que él  había vivido una buena vida, plena y llena de experiencias,  que los cuidará desde el cielo, y muchas otras frases que solemos decir en esas ocasiones. A pesar de sentir ese dolor conscientemente, el dolor inconsciente es aún mayor, pero como la vida continúa y después del entierro todos deben volver al trabajo, a los quehaceres, y a cuidar de los niños; tenemos que seguir sobreviviendo y nuestro inconsciente nos protege, guardando esa aún más grande tristeza en un baúl con candado, para que no ocupemos todo nuestro día pensando en eso, para que podamos continuar.

Es un mecanismo protector altamente eficaz, pero como ese dolor, esa emoción, es energía, no va a desaparecer, debe manifestarse de alguna forma y es por eso que el inconsciente lo va a transformar. Y llegarán a la familia nuevos miembros, nacerá uno, dos o más bebés, que harán que todos re-direccionen su dolor (el gran dolor secreto) hacia el amor por estas nuevas llegadas. El sistema funciona perfectamente, excepto por un detalle, nuestra mente ve a ese o esos niños como “representación” de quien se fue (muy probablemente hasta le ponen de nombre Humberto) y eso les asigna una misión inconsciente, la de siempre llenar ese vacío, la de reemplazar a ese abuelo o bisabuelo. 


Uno vive con eso por años, décadas, aparentemente sin problemas, hasta que en algún momento uno siente que no vive su propia vida, hay algo que anda mal, que se siente mal, cuesta  demasiado “volar” del nido, y no sabe, no se da cuenta, que la razón está en su propia mente, es la fidelidad a la misión que le dio la familia la que no lo deja partir, es ese deber inconsciente de representar a quien se fue, porque si se va, sufrirán nuevamente. Pero nadie lo sabe conscientemente, es todo inconsciente, es invisible. Es una fidelidad familiar invisible.

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¿Qué es una Fidelidad Familiar Invisible?

Sospecho que estoy, o alguien en mi familia está, siguiendo una Fidelidad Familiar Invisible. Ahora ¿Qué hago?


Lo maravilloso de estos casos, es que el trabajo personal que se puede hacer para tomar consciencia de la fidelidad familiar invisible, empieza justamente con esa sospecha, cuando hay una manifestación de algún conflicto en nuestra vida, y nos cuestionamos acerca del posible origen, ya estamos listos para enfrentarlo. Cuando se identifica con precisión esa fidelidad familiar, deja de ser invisible, pasa del inconsciente al consciente, y la energía contenida se libera, y como somos parte de un sistema, no sólo se libera para nosotros sino para todos los miembros de la familia.