Todos hemos sufrido algún dolor muscular o contractura que pudo variar desde una pequeña molestia, hasta la dificultad para levantarse de la cama o estirar la espalda. Cuando se trata de músculos, las áreas afectadas con más frecuencia son la región cervical (cuello), lumbar (cintura) y dorsal (espalda). También son comunes un esguince o luxación de tobillo, muñeca, hombro o dedos.


Cada vez que alguno de estos eventos ocurren, lógicamente empezamos a buscar la posible causa, ese movimiento infame que causó tal lesión, ese segundo en el que no controlé mis movimientos adecuadamente y me caí, o esa silla estúpida en la oficina. Los más perspicaces dirán, es el estrés, cargo la tensión del trabajo en la espalda, el cuello, etc. Todos tienen razón, efectivamente el desencadenante es ese movimiento en falso, esa silla absurda, mis posturas forzadas. También tienen razón quienes afirman que el estrés es el causante de dolores musculares, sin duda, porque es la tensión psíquica la que genera esa tensión muscular, si no fíjense como quedan nuestros músculos después de que alguien nos da un susto, todos contraídos por acción del sistema nervioso.


La verdadera pregunta es ¿Por qué?


Si todos tienen esa misma silla absurda en la oficina, por qué solo somos unos cuántos los que sufrimos de dolores de espalda, he pisado en falso al menos una docena de veces estirando mi tobillo, por qué esta vez si terminó en esguince. Estoy en estrés 11 meses al año, por qué hoy amanecí con dolor en el cuello, por qué no ayer, o la semana del informe final.


¿Qué condiciona que justo en ese momento, ese día, en esas circunstancias, ocurra ese evento desencadenante de mi dolor muscular? La respuesta es muy sencilla, es el preciso momento en el que superamos nuestro límite. Pero no estoy hablando de un límite físico, porque seguramente hay hazañas mucho más exigentes que hemos realizado y no hemos sufrido esas mismas consecuencias, me refiero a nuestro propio límite psíquico de tolerancia.


Existe detrás de cada malestar físico, un malestar psíquico, que afecta un área muy específica del cuerpo, si esa tensión psíquica está dentro de nuestro límite de tolerancia, no se pone en evidencia, pero tampoco desaparece, solo queda ahí, escondido. Cuando con el tiempo llega otro evento que genera tensión psíquica de esa misma forma, se suma a la previa, y en caso sobrepase nuestro límite, esta vez si puede generar deterioro orgánico (inflamación, mal funcionamiento, hasta ruptura),  que se manifestará como dolor físico,como si fuera una alarma.


Nuestro cuerpo nos alerta de ese conflicto psíquico por resolver a través de ese dolor, de ese daño, pero también, y mucho más importante, nos salva la vida. La conversión de estrés psíquico a físico, es un mecanismo protector, porque para el malestar corporal hay medicamentos, reposo absoluto, intervenciones o lo que fuere, pero para el dolor psíquico, para ese dolor del alma, no hay ningún paliativo. No hay "reposo absoluto" de nuestras emociones, no hay "pastilla" para el dolor por frustración, la única forma de liberar ese dolor es dejarlo salir, pero para eso, debemos estar en capacidad de identificarlo exactamente.


Ahí está el secreto, el conflicto psíquico está escondido de manera automática en nuestro inconsciente para protegernos, y es definitivamente una excelente medida en el momento, es como meter todo lo que requerimos cargar en un bolso, pero a largo plazo, con el bolso lleno, la única forma de asumir algo nuevo, es ordenar y liberar espacio en ese bolso, abriéndolo para guardar lo que sirve y desechar lo que no.


Pero ¿cómo puedo saber qué significa esta "alerta" en particular?

Existen muchas interpretaciones descritas en diccionarios de descodificación biológica, psicosomática clínica y bioneuroemoción, donde se pueden obtener las palabras clave asociadas a cada parte del cuerpo y a cada diagnóstico, pero existe una pregunta válida y útil para absolutamente todos los casos: ¿Qué estaba viviendo emocionalmente en el momento que empezó el dolor/síntoma?





























¿De donde salen todos esos significados? La descodificación biológica se viene desarrollando desde hace décadas, analizando la embriología y fisiología de cada parte del cuerpo, se encuentra el significado, el sentido biológico, perfeccionando las sutilezas de los significados cada vez con cada caso, el objetivo de la psicosomática clínica es llegar incluso más allá, viendo no solo el tema biológico, sino también psíquico en los significados que se dan para cada caso particular. Mi conflicto que genera dolor de rodilla no tiene el mismo significado que tu conflicto de rodilla, por más que el diagnóstico médico sea el mismo, cada persona es un universo aparte, los significados de diccionarios biológicos sirven solo como guía, es nuestra percepción particular del conflicto, cómo lo vivimos, el que determinará como se manifiesta en el cuerpo.


Tenemos las herramientas para resolver todos y cada uno de nuestros conflictos, solo tenemos que saber escuchar el mensaje que nos da el cuerpo, para poder descubrir el origen específico y poder trabajar en resolverlo. Si tenemos un dolor osteo-muscular hoy, empecemos a preguntarnos: ¿Que mensaje me está dando mi cuerpo?





El evento desencadenante está siempre relacionado con la tensión psíquica, podría ser por ejemplo caminar mucho y tener dolor en la/las rodilla/s al final del día. Mi evidente conclusión inicial será que me duelen las rodillas por haber caminado muchísimo, pero como yo ya tengo mi base en psicosomática clínica, recordaré que he tenido en el pasado otros días donde he caminado muchísimo más pero no me han dolido, y descartaré esas respuestas automáticas de mi mente ("es que eso era hace años", "es que ahora no estás en forma", "es que también ayer caminaste", etc) para encontrar la respuesta a la verdadera pregunta:  

¿Qué estaba viviendo emocionalmente en el momento? Me tomará un tiempo tal vez, pero muy probablemente encontraré que me molestó caminar mucho ese día porque lo hacía obligado, no quería realmente, pero TENIA que, y es que mi conflicto psíquico escondido es sentirme obligado a hacer lo que hago o me obligo a llevar una actitud sumisa ante ciertas circunstancias, entonces el evento desencadenante va estar indefectiblemente relacionado. Es la gota que colma el vaso, que ya venía lleno de esos sentimientos de obligación.

Si buscamos en el diccionario de significados biológicos, encontraremos que las palabras clave de rodilla son justamente sumisión y obligación (entre otros más sutiles).

¿Llevas mucho tiempo en tratamiento por un problema osteo-muscular y no te recuperas del todo?

Hay un componente psíquico que bloquea tu recuperación

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Apuntes de Psicosomática Clínica

Es más fácil tolerar el dolor de los músculos que el dolor en el alma.

Sistema osteo-muscular