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Cuando cometemos errores: Sentir lástima o justificarnos no nos es útil, pero si es muy importante ser compasivos con nosotros mismos, para permitirnos reconocer un fracaso o paso en falso como parte de la vida y experiencia, para mitigar la necesidad de superioridad y poder conectar con otros. De lo contrario nos aislamos y juzgamos, alejándonos de cualquier posibilidad de éxito.


Cuando logramos un objetivo: Gratitud hacia los demás, es normal sentirnos orgullosos de lo alcanzado, pero es fácil perdernos en un orgullo desmesurado que nos vuelve egocéntricos y nos aleja de los demás, sin mencionar que es una sensación efímera. Centrar nuestra gratitud hacia los demás nos lleva a una sensación de más largo plazo, nos conecta con otros y retroalimenta para alcanzar un próximo objetivo.

¿Qué se necesita para alcanzar el éxito?

Éxito está estrechamente relacionado a “resultado favorable”. Consiste en obtener lo que se desea, en el ámbito profesional, social o económico, pero también obtener el reconocimiento que eso implique, porque también calificamos de exitoso a alguien que consigue notoriedad en su ámbito.


Es precisamente por estos conceptos que solemos creer que éxito consiste en lograr más que los demás (superioridad), nos presionamos ferozmente por alcanzar objetivos, tomando esa presión como motivación,y frecuentemente confundimos éxito con ganar dinero o con alcanzar lo que los demás consideran grandes logros.


Todas esas ideas nos alejan del éxito. Aquí tres consejos fundamentales para alcanzar el verdadero éxito y dos recursos que no deben faltar en el camino:

1) Deja de buscar superioridad

Ser “superior” implica medir nuestros logros comparándolos a los de los demás, si hemos “llegado más lejos”, si ganamos más, si tenemos más bienes, etc. Ser “superior” nos da la sensación de dominio, sin embargo, nos separa del resto, nos vuelve egocéntricos, centrados solo en nosotros y más importante aún, pendientes de la comparación social.


Esto impide una conexión real con los demás, nos distancia, genera envidias y no nos hace felices, porque vivimos con la presión de lograr cada vez más, y no importa lo que hagamos, siempre hay alguien que logra “más éxito”, nos frustramos y presionamos a lograr más.


La capacidad intelectual se ve disminuida cuando estamos bajo constante presión por desempeñarnos al máximo y conseguir un objetivo. Hay mucha gente que siente desempeñar mejor bajo presión, es verdad que hay cierto impulso mental hacia tareas no intelectuales cuando actuamos bajo presión, pero eso es muy distinto a la motivación.


2) Encuentra verdadera motivación

Porque pensar o temer las consecuencias si no lo hago como motivación para realizar esa tarea no funciona eficientemente.
Mi motivación, lo que me anima a actuar o realizar algo, lo que determina mi manera de actuar será infinitamente más intensa y eficiente si es la búsqueda de una experiencia de flujo (flow experience), es un estado mental en el que estamos completamente inmersos en la actividad, todos hemos experimentado esa sensación, donde la percepción del tiempo cambia (¡¿En qué momento pasaron 5 horas?!), dejamos de juzgarnos y nos enfocamos únicamente en el momento presente, y realmente se logra un mejor desempeño.

¿Cómo lo consigo? Es un estado que se alcanza al realizar una actividad que nos agrada, en la que somos buenos y que es necesaria para otros, pero con cierto nivel de reto, de lo contrario se torna aburrida.

Entonces es importante trabajar en algo que nos agrade, creo que eso ya lo sabíamos, mientras estemos en un trabajo que no nos gusta, jamás podremos ser exitosos, no confundir éxito con dinero, podremos ganar muchísimo dinero talvez, pero no nos engañemos, la satisfacción personal proviene de la actividad que realizamos, si esperamos el fin de semana como agua en el desierto para tener tiempo de hacer las actividades que disfrutamos, y sentimos los lunes como una condena, algo no está bien en nuestra vida laboral.

Implica hacer algo para lo que tengamos habilidad, en lo que seamos buenos, y es perfectamente lógico, porque si algo me gusta, quiero hacerlo bien y por lo tanto gano experiencia y maestría, pero si trabajo en algo que me limita, no puedo desarrollar mi potencial plenamente.

Algo que tenga un impacto en los demás, que sea significativo. Preguntémonos, ¿que pasaría si dejo de hacer lo que hago? Si todo permanecería exactamente igual, pues no es muy significativo que digamos, y no nos aportará la experiencia de flujo que buscamos. Vale aclarar que calificar una labor como significativa o de impacto, depende de nuestra propia percepción.

Finalmente debe ser retador, si algo es muy sencillo nos aburrimos y si es demasiado difícil lo dejaremos, es importante establecer retos que generen nuestro interés y puedan activar esa experiencia de flujo que nos lleva a desempeñarnos eficientemente, dejándonos una sensación gratificante.

3) Define tu éxito

Para lograr ser exitoso necesitas saber lo que eso significa, pero no la definición general, sino la tuya propia, lo que implica éxito para unos no significa éxito para otros, todo depende de lo que uno busque en la vida. El éxito puede ser un logro académico o profesional, puede ser tener un hogar e hijos, puede ser viajar por el mundo, no existen parámetros establecidos, éxito es lograr satisfactoriamente un objetivo que se desea, y lo que deseamos no es lo mismo que lo que se supone “deberíamos” desear.

Hemos crecido en un esquema en el que se espera que todos cumplamos ciertas pautas pre establecidas, estudiar, graduarse, conseguir un trabajo, ganar dinero, comprar bienes, formar una familia, etc. Es fácil perderse en ese camino y dejarse llevar por la corriente de lo que “nos toca” hacer, sin preguntarnos realmente qué queremos en la vida, qué nos hace felices. Muchas veces olvidamos que cada persona es un mundo muy distinto, lo que quiere uno no se parece a lo que quiere el otro, no es posible seguir todos un mismo camino.

Para lograr el éxito debes preguntarte genuinamente: ¿Qué quiero lograr en mi vida? Y si en este momento, el camino que sigues no te lleva a dónde quieres llegar, es momento de considerar un cambio de rumbo.