Si alguna vez han visto a un cerdo revolcándose en el fango, comprenderán que esta frase sea utilizada para indicar diversión incomparable, que vamos a pasarla realmente bien. Y es que la vida del chancho es realmente relajada, solo vive para descansar, alimentarse y revolcarse en el lodo*, entonces no ha de sorprendernos que muchos de nosotros busquemos tener una “vida de chancho”, cada vez que sea posible, como respuesta a una vida semanal agitada, este estilo de vida moderno tan falto de tiempo, con la gente tan ocupada, yendo de un lado a otro, del trabajo a la casa, de la casa al trabajo, sin mucho tiempo libre, cansados y estresados.

El adulto promedio se levanta temprano de lunes a viernes (algunos también los sábados), se baña, viste, desayuna (o no), va al trabajo perdiendo tiempo en el tráfico, cumple una jornada laboral de 8-10 horas. Retorna a casa de noche, se sienta frente al televisor, computador, celular o Tablet, come algo y se va a dormir. Este adulto promedio vive esperando con ansias el fin de semana porque puede hacer lo que quiera: salir con los amigos o familia extendida, de paseo,  de juerga, luego dormir hasta tarde y sencillamente no hacer nada, “divertirse como chancho”. 

Es precisamente para adaptarse a esta vida moderna que surgen toda clase de “facilidades”; podemos ordenar todo tipo de cosas por internet o vía telefónica, sin movernos de casa: comida, víveres, productos electrónicos, muebles, servicios, pagar recibos, etc. Todo lo que podamos imaginar para hacernos la vida más fácil y no tener que movilizarnos, para poder emplear mejor nuestro poco tiempo libre.

La pregunta ahora es: ¿En qué empleamos ese tiempo, tan inteligentemente ahorrado con todos esos beneficios tecnológicos?...
Generalmente en sentarnos o echarnos frente a un televisor, computador, Tablet o celular. Pasamos horas de nuestra vida haciendo “nada”, como adormecidos por lo que vemos a través de una pantalla.

Mientras tanto en una granja de cualquier pueblo pequeño del Perú, las gallinas ponen huevos, la vaca es ordeñada, la oveja trasquilada, el burro carga los productos al mercado y el cerdo…bueno al cerdo se le trae todo tipo de comida directo a su chiquero y se baña en el lodo “divirtiéndose como chancho”, porque el único objetivo del cerdo es engordarlo, para que luego sirva de alimento. Se pasa la vida haciendo “nada”.

No debería sorprendernos que nuestro estilo de vida porcino nos lleve a obesidad, sedentarismo, estrés, enfermedades funcionales, etc. Estamos viviendo con el único objetivo de llegar “al matadero”, sin haber hecho nada en el camino. ¿Es eso lo que queremos para nuestra vida? Resumir 80 años de vida en ¿algunos fines de semana divertidos? Al llegar nuestro último día de vida, sacando la cuenta ¿Cuántos días, meses, años habremos perdido haciendo “nada”?

Viéndolo así, ¿no sería maravilloso dejar la vida porcina y dedicarse a vivir una vida más humana? Una vida con un propósito, cada día haciendo lo que nos gusta, buscando cambiar para hacer del mundo uno mejor, alimentándonos lo necesario, ejercitándonos para conservar la salud, experimentando este camino que llamamos vida.

Solo en nosotros está la elección. ¿Qué vida eliges tener?


 









Dato curioso:

*Parece ser que la verdadera razón por la que un puerco se da un revolcón en el lodo es porque carece de glándulas sudoríparas, al no poder sudar, ante el calor, cubrirse de lodo es la única forma de generar pérdidas de calor por evaporación y regular su temperatura. Además evita que los parásitos infecten su piel.

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Fin de semana: “A divertirse como chancho”