¿Qué pasa si en este bosque encontramos a alguien? ¡Excelente! Tenemos un apoyo, compañía, protección, afecto y tenemos más chances de encontrar un camino porque dos cabezas piensan mejor que una. La vida se vuelve más llevadera en el bosque, hasta que tiempo después, uno quiere ir hacia la montaña para ver mejor la ruta, y el otro quiere ir hacia la rivera del río para encontrar posiblemente una población. Ambas opciones son lógicas y buscan una vida mejor, pero implican decidir, si uno sacrifica su idea por el otro, o se separan. Dependiendo de la forma de ser de estas personas, elegirán una de las opciones. Muchas veces una relación funciona como una negociación, donde ambos ceden en determinadas situaciones buscando un punto medio con el que ambos estén conformes. Pero ¿qué tan al medio está ese punto en mi relación?

¿Cuántas veces nos hemos sentido perdidos en un bosque sin saber muy bien a donde ir? ¿Cuántas veces hemos elegido a una pareja por no estar solos? ¿Por sentir cariño, protección o seguridad? ¿Cuántas veces elegimos ciertas metas u objetivos porque son los “adecuados”, lo que dicen los demás que me conviene? ¿Cuántas veces hemos abandonado objetivos o sueños por no separarnos de alguien?

Mi pareja ideal es en realidad mi compañero de ruta, alguien con quien elijo andar mi camino, no porque me haga falta una pieza, no porque no pueda andar el camino sin compañía, sino porque esa persona me ayuda a seguir construyendo. Pero para poder caminar juntos, tenemos que dirigirnos hacia el mismo lugar. Tener temas en común es un buen inicio pero este concepto va mucho más allá. Parte de conocernos realmente y saber qué queremos de la vida, hacia donde nos dirigimos, qué estamos dispuestos a dejar atrás, o negociar y que es fundamental para nosotros y no negociaríamos jamás.

Entonces, no podemos saber que buscamos en una pareja si no sabemos quiénes somos. No podemos elegir un compañero de ruta, si no sabemos qué camino tomar. No podemos buscar en el exterior sin haber mirando hacia nuestro interior..

¿Hace cuánto tiempo estamos buscando en el exterior lo que no encontramos en el interior?

Que tal si dejamos de preguntarnos ¿Quién es mi pareja ideal? ¿Qué busco en una pareja? Y empezamos a preguntarnos ¿Quién soy yo? ¿Qué busco en mi vida? Y luego ¿Hacia dónde voy?


Solo cuando logre descubrir mi destino podré empezar el camino con esa dirección y es así, que sin preocuparme demasiado, encontraré a mi compañero de ruta.

Recordemos también a Jorge Drexler cuando canta que, en tren con destino errado se va más lento que andando a pie. 

Encontrar a mi pareja ideal

Olvidando mitos

Una pareja ideal no será nunca alguien perfecto, que tiene TODAS las cualidades que yo considero correctas o necesarias para nuestra dinámica. No será mi otra mitad, mi complemento, o como se suele decir, mi media naranja. La tan romántica frase “tú me complementas” es en realidad emocionalmente negativo, ya que estamos afirmando que sin esa persona no somos seres completos, que NECESITAMOS de esa persona, es lo que me hace falta, mi salvador, mi protector, mi aire, mi oxígeno, mi vida. Bajo esa premisa, le otorgamos todo el poder para hacernos felices, y estamos condenándonos a que sin esa persona no podemos serlo.

Imaginemos que estamos perdidos en un bosque. ¿Cómo logramos salir? Lo primero es ubicar dónde estamos, tener alguna referencia, para ello podemos usar la posición del sol, las estrellas, o cualquier otra forma. Luego corresponde decidir hacia dónde vamos, el lugar que elegimos porque consideramos es nuestra mejor alternativa de supervivencia, tal vez cerca a un río, o hacia donde sospechamos hay una población, etc. En este escenario, si no tenemos esas dos respuestas, estaremos andando sin rumbo, probablemente en círculos, y de esa manera, en el mejor de los casos, tal vez podremos encontrar ayuda o una salida, pero nos va tomar definitivamente mucho más tiempo y nada garantiza que esa alternativa sea la mejor para nosotros.

Por lo tanto, solo una vez que nos ubicamos (“nos encontramos”), podemos saber hacia dónde dirigirnos. Sólo así podremos elegir hacia donde queremos ir. 

Encontrando compañía.

¿Qué busco en una pareja? Usualmente ante la pregunta, respondemos con una serie de características físicas y cualidades que consideramos positivas, pero eso no es suficiente para describir y encontrar a quien elegiremos para pasar la vida juntos (o en todo caso, un porcentaje significativo de ella).

¿Repites siempre las mismas relaciones? ¿No puedes terminar una relación? ¿Siempre eliges algo/alguien que no te conviene y no sabes por qué? La verdadera razón por la que elegimos a nuestras parejas es inconsciente, pero siempre tiene una explicación.
Entérate sobre el Taller grupal de Desordenes Amorosos:



Muchas veces al analizar la lista de características que consideramos importantes en una pareja, descubrimos que varias de ellas son cualidades que apreciamos en nosotros mismos; si soy muy afectiva, voy a buscar a alguien cariñoso para poder mostrar nuestro afecto libremente. A veces resulta que son lo contrario, son características que no tenemos pero nos gustaría tener o consideramos importante en la dinámica de pareja; si soy muy impaciente, no es extraño que busque a alguien muy tolerante y paciente, porque espero que así pueda “equilibrar” la relación, para que me pueda “aguantar”. Muchas veces nos enfocamos tanto en cómo queremos que sea esa persona, que no nos ponemos a pensar realmente en cómo somos nosotros, y terminamos eligiendo a alguien con una serie de cualidades, si, pero que son incompatibles conmigo, porque nos dirigimos a lugares distintos, buscamos cosas distintas en la vida, y usualmente no nos damos cuenta hasta mucho después.