Lo más importante para que esta “táctica” funcione, es decir lo que queremos sin asumir que es la única opción viable, uno tiene que estar abierto a otras ideas si quiere tener relaciones constructivas. Se trata de llegar siempre a un punto medio en el que ambas personas estén conformes con el resultado. Por más parecidas que sean dos personas, es matemáticamente imposible que lleguen a exactamente las mismas conclusiones, sientan las mismas emociones y deseen exactamente las mismas cosas. Entonces es importante escuchar y entender el otro punto de vista para llegar a una opción que funcione para ambas personas.

Estando abiertos a la posibilidad de que nuestra idea no sea la única respuesta, podemos obtener lo que realmente queremos de la pareja, lo que REALMENTE queremos.

3) Expresar un deseo no significa exigir, ni manipular.

No dejarse dominar por las emociones y decir lo primero que se nos ocurra, es básico. Cuando las emociones nos dominan, no somos racionales, ni lógicos, ni objetivos. Las emociones son arcaicas, provienen de la parte más automática y primitiva del cerebro,  si bien la parte racional y desarrollada tiene la capacidad de manejarlas, controlarlas y expresarlas, muchas veces “saltamos” ese paso y dejamos que las emociones se apoderen de nuestro comportamiento y explotamos, por decirlo así.

Ser “impulsivo” es dejarnos controlar por nuestras emociones, y vociferar sin filtro en una discusión es un mecanismo con el que espero obtener lo que quiero, haciendo sentir culpable, juzgando, comparando y disminuyendo al otro (“La gente inteligente hace lo que yo recomiendo”, “¿Como X sí lo hacía y tú no?”.). El problema es que generalmente esas actitudes solo destruyen la relación.

Por otro lado tenemos a la persona calmada, nada la perturba, en la discusión no se altera, no responde insultos, más bien calla, y finalmente se retira. ¡Qué maduro! No realmente. Funcionamos mediante emociones, toda situación tiene una lectura emocional por nuestra parte de mayor o menor intensidad, si nos encontramos en una discusión, y lo que hacemos es reprimir nuestras emociones, solo estamos incrementando el nivel de estrés psíquico interno y además no dejamos que la otra persona sepa que está pasando, obligando a que saque sus propias conclusiones, que seguramente serán erradas. De igual forma, se va deteriorando la relación.

Entonces ¿Cómo debo reaccionar? La respuesta es, como en la mayoría de preguntas, el equilibrio. Expreso mi sentir, de manera calmada. Doy mi punto de vista, sin dejar que la emoción me domine y me haga decir cosas hirientes o exageradas. Sin miedo a mostrar mis verdaderos sentimientos, sin ideas preconcebidas de lo que debería querer o debería esperar del otro. Hablar sin levantar la voz, sin tratar de dejar algo entre líneas. De manera honesta y coherente con nosotros mismos.


He aquí la clave para que los demás hagan lo que quieras en tres pasos:

1) Diles qué es lo que quieres. Lo que REALMENTE quieres.

Caso Ilustrativo

A: “Es temprano todavía, tenemos todo el día por delante, preparo el desayuno para los dos, de manera muy romántica, poco usual en mí, lo llevo a la cama. Disfrutamos el café recién pasado, los huevos revueltos y le propongo almorzar en ese restaurante que tanto nos gusta. Me dice que tiene planes con su familia, que es imposible ese día. ¡Qué egoísta! Después de tanto tiempo trabajando tanto, lo mínimo que merecemos es pasar tiempo juntos”

B: “Es tarde, nos quedamos dormidos por acostarnos pasadas las 2 am por ver esa película que tanto le gustó. Desayunamos rápidamente porque tengo que salir. ¡He esperado tanto este día! Llega mi prima Camila, que es como una hermana para mí, debo llevarla a comer el ceviche que tanto debe extrañar. Me propone ir a comer comida italiana solo los dos. ¡Qué egoísta!  No me entiende”.

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Cómo lograr que los demás hagan lo que tú quieres...

Lo más importante para lograr que los demás hagan lo que queremos que hagan es, en primer lugar,  saber muy bien que es REALMENTE lo que queremos, lo que necesitamos en el fondo, lo que está detrás del pedido inicial. Además debemos expresarlo de manera adecuada, abiertos a una respuesta, punto de vista y opinión diferente a la nuestra, porque es inevitable que otro ser humano tenga su propia forma de ver las cosas. Cumpliendo estos requisitos estaremos camino a tener relaciones constructivas y valiosas en nuestras vidas, porque esta nueva forma de actuar logrará que las relaciones dañinas, negativas e innecesarias vayan desapareciendo.

Es verdad que no siempre obtendremos el resultado imaginado, pero hay algo garantizado: Es la única forma de tener al menos la oportunidad de obtener lo que queremos de una relación (de pareja, amistad, familiar o trabajo) . Y en caso no se obtenga lo que se desea de esa relación, al menos tenemos la certeza de que no nos podía aportar lo que queríamos. Personalmente, me gustan ambas posibilidades.

2) Estar abierto a opciones.

Suena muy simple, brutalmente sencillo. Pero si lo analizamos de manera racional, expresando lo que desearías que hagan, pueden ocurrir dos cosas,  que efectivamente entienda tu lógica y considere que va acorde a la suya, o que al entender tu lógica e indicando la suya resulte que son muy diferentes. Pero en cualquier caso, ya sabes que es lo que está ocurriendo, que ya es un escenario muchísimo mejor que el de esperar que adivinen lo que queremos y asumir lo que pueden significar sus reacciones a nuestras acciones.

Visto de esta manera, ahora suena muy loco eso de andar tratando de adivinar lo que puede estar tratando de decir una persona. Las probabilidades son escasas aún si los conoces muy bien.

Si voy a expresar mi deseo, debo ir al fondo de éste. En el ejemplo, el deseo real de A no es “Quiero comer comida italiana”, o “Quiero pasar tiempo a solas contigo porque hace tiempo no lo hacemos”. El verdadero deseo es: “Quiero pasar tiempo de calidad contigo, porque te amo, y siento que hace mucho tiempo no nos damos esa oportunidad”.

Del mismo modo, el deseo real de B no es comer ceviche con su prima, el verdadero deseo es compartir momentos con un familiar que significa muchísimo y no ve hace tiempo. Esto no significa que no quiera pasar tiempo con A. Una vez más es la falta de comunicación adecuada la que nos termina confundiendo y generando discusiones por malos entendidos.

Relaciones interpersonales constructivas:

Como se imaginarán, A y B son pareja, y como en la mayoría de problemas interpersonales, la causa es la falta de comunicación adecuada. ¿Por qué será que insistimos en esta manía de creer que la otra persona puede leer nuestra mente? O peor aún ¿Por qué asumimos que todos están razonando de la misma manera que nosotros? No existen dos seres humanos iguales en el mundo, por lo tanto es imposible que dos personas piensen, razonen y sientan de la misma exacta manera.