Si nos cuesta mucho encontrar la emoción detrás de las palabras, o hay mucho que sencillamente no podemos decir, podríamos necesitar ayuda para aprender a manejar nuestras emociones :

El ser humano es un ser social, y como tal, nuestras actividades derivan en relaciones interpersonales, estamos constantemente comunicándonos unos con otros (hoy en día incluso virtualmente). Siendo así, es de esperar que el problema de base en todos los conflictos sean las fallas en la comunicación.

La comunicación depende de qué se llegó a expresar realmente, tanto con lenguaje verbal como no verbal, lo que interpretó el oyente de ese mensaje, y finalmente, lo más importante (aunque muchas veces no prestemos atención a ese aspecto), qué es lo que este mensaje nos hizo sentir. Cada persona tiene un matiz muy particular de lo que sintió.

¿Cuántas veces hemos discutido con alguien por lo que nos dijo? O peor aún, lo que “nos dijeron” que dijo de nosotros. ¿Cuántas veces hemos prejuzgado a una persona por algo que dijo? Si nos ponemos a analizar de manera objetiva, el problema real en esas situaciones era lo que esas palabras nos hicieron sentir o lo que nosotros estamos percibiendo de la situación. Reaccionar de tal o cual manera al momento de recibir el mensaje conforme a como nos sentimos al respecto, pero debemos entender que es única y exclusivamente NUESTRA percepción, NUESTRA realidad, y por lo tanto es de NUESTRA entera responsabilidad, lo que elegimos sentir.

Escenario:

Un niño le dice a otro: “Eres un estúpido” (o cualquier otro adjetivo)

El niño que escucha este mensaje puede reaccionar de 2 maneras:

1) Se pone a llorar, le responde otra frase similar, reacciona violentamente, se queja con la maestra, etc. Es decir, reacciona.
2) No hay reacción.

No implica que en un caso le haya afectado y en el otro no. En ambos casos puede haberle afectando interiormente, pero ¿De qué depende que reaccione de una u otra forma? El mensaje es el mismo, pero acorde a lo que haya aprendido en casa respecto a manejar sus emociones, lo que piense él que “debe” hacer, si tuvo experiencias previas similares, y sobretodo que piensa de sí mismo, podrá comportarse de una u otra forma. Es decir “elige” cómo reaccionar.

 Por supuesto esta elección es inconsciente, es aquí donde es clave aprender a entender la razón real (de fondo) de nuestras reacciones, para luego controlarlas. Ya que a nivel emocional, no somos más que niños, sin importar la edad que tengamos, el inconsciente que maneja las emociones, no entiende de explicaciones conscientes, solo de sentir.

Entonces ¿de quién depende que exista un conflicto ante una situación aparentemente mala? ¿De quién nos dijo “frases hirientes”, o de quien las interpretó como hirientes?

Entonces deberíamos preguntarnos ¿Por qué me siento afectado por estas palabras? ¿Qué hay detrás de esta emoción?

Cada uno de nosotros es responsable de lo que siente, al procesar la información del medio ambiente somos nosotros quienes damos lectura a la situación y hay tantas reacciones como personas, porque cada interpretación será distinta sin duda.

Ante esta situación, ¿qué nos corresponde hacer como personas coherentes con nosotros mismos? Tomar responsabilidad de nuestros actos y sobre todo de nuestras emociones. Somos los ÚNICOS responsables de lo que sentimos en una discusión, y somos los únicos que podemos solucionarlo.

Basta de culpar a los demás. Tomemos el control de nuestra propia vida. 

Comunicación:

¿Quién es responsable por el significado del mensaje?