Hace referencia al razonamiento coherente (lógica) de la vida que nos permite sobrevivir, y que nosotros utilizaremos para prevenir y curar enfermedades así como minimizar sus consecuencias.

La vida es perfecta en todas sus manifestaciones, y se encuentra en natural equilibrio, dentro de un ciclo que permanece a través del tiempo en un estado de homeostasis (equilibrio), se puede observar en todas las ciencias. Cuando este equilibrio se altera, nacen las enfermedades, los conflictos, los problemas, como mecanismo de defensa, como sistema de protección.

El ser humano, del mismo modo, es un ser perfecto, todos sus sistemas funcionan en perfecta sincronía y equilibrio, se encuentra en estado de homeostasis, tal como en la naturaleza en si, y es así que puede desarrollarse en todos los aspectos, crecer y vivir plenamente. Cualquier alteración de ese equilibrio genera consecuencias en magnitud proporcional .

Es evidente, desde el punto de vista fisiológico que nuestro sistema nervioso se encarga de regular el funcionamiento del cuerpo, cada pieza es importante pero todas reciben órdenes mediante los impulsos eléctricos del Sistema Nervioso. Dentro de ese esquema tenemos acciones voluntarias e involuntarias, porque no se puede ordenar voluntariamente las variaciones en los latidos del corazón, pensar cada respiración que vamos a dar, o la orden de secretar una cantidad exacta de determinada hormona o enzima en un momento preciso. Para todo esto, nuestro cuerpo perfecto cuenta con un funcionamiento automático inconsciente, que permite que todo eso suceda “tras bambalinas”, para que nuestro cerebro consciente pueda trabajar en otros temas.


Lo interesante de todo esto radica en que todo lo que recordamos conscientemente haber hecho o decidido, solo representa el 5% de lo que hacemos realmente como seres humanos, el otro 95% es lo que nuestra parte inconsciente decidió “a nuestras espaldas”. ¿Cómo es posible que tanto porcentaje de lo que hago a diario sea inconsciente? Un buen ejemplo es cuando caminamos o conducimos hacia casa, pero estamos pensando en determinado problema, resulta que ya en el destino, no recordamos como fue que llegamos ahí, nuestro cerebro inconsciente tomó el control y nos dirigió al lugar conocido. Tomando en cuenta esta visión es fácil entender como solo 5% de lo que hacemos es consciente.

¿Cómo funciona este 95% inconsciente? Para responder a esta pregunta tenemos que partir de la razón de ser de la vida, y la respuesta es existir, sobrevivir, vivir la mayor cantidad de tiempo posible. Entonces, si este es el fin supremo, nuestro cerebro inconsciente se dedicará a mantenernos vivos, premisa que suena sencilla, pero se vuelve compleja conforme empezamos a detallar en que consiste mantenernos vivos.

En la época de las cavernas, era fundamental para sobrevivir poder cazar, recolectar, enfrentar al depredador o huir según sea el caso. Todos hemos oído hablar del instinto de supervivencia, como ese sistema que se activa cuando estamos en peligro, y efectivamente era de gran utilidad cuando el hombre de las cavernas debía enfrentar peligros de vida o muerte cada dia. Aplicado a nuestros días, nuestras acciones tienen un paralelo con el hombre de las cavernas en nuestra parte inconsciente, ya que de igual manera, vamos a “cazar” esa meta en el trabajo, “recolectar” buenas calificaciones, todo con tal de lograr lo que se espera de nosotros. Entonces el sistema inconsciente que sonó la alarma y activó sistemas automaticos en el cuerpo, ayudó al cavernícola a huir del depredador, activa ahora el mismo sistema cuando tenemos que “huir” de ese trabajo que no concluimos y tenemos que presentar en 1 hora. El inconsciente no distingue simbolismos, y si una situación nos produce miedo, el cerebro inconsciente asume peligro, y en términos arcaicos peligro es igual a posibilidad de muerte, entonces desata los mismos sistemas de alarma en nosotros hoy, que en el hombre de las cavernas.

Si nuestro inconsciente funciona de esa forma, no ha de sorprendernos que la problemática mas común en el mundo actual sea el estrés, ya que esta manifestación no es más que el estado de “alerta” que nuestro sistema inconsciente autónomo nos brinda, es extremadamente útil para lograr esa hazaña de último minuto, pero como estilo de vida es insostenible, el cuerpo necesita también de estado de relajación, de reposo, y no me refiero solo a dormir, porque en época de exámenes finales o reportes de fin de mes, el estado de alerta es permanente y no permite un sueño reparador, es ahí que el cuerpo exhausto de estar en alerta permanente, tiene que manifestarla de alguna forma: enfermedad.

La enfermedad no es mas que una salida que produce nuestro organismo para poder manejar la energía acumulada tras tanto estrés, si esta situación no se puede manejar a nivel emocional, se va a manifestar a nivel físico. La enfermedad no es un agente externo que viene a hacernos daño, es una expresión de nuestro cuerpo tratando de decirnos que hay un desequilibrio importante que ya no tuvo como manejar. Lo responsable seria escuchar a nuestra parte inconsciente y trabajar en el problema real, en lo que causó la enfermedad, mas que en minimizar o eliminar los síntomas.

Visto así parece lógico asumir que los problemas que evidenciamos conscientemente en nuestro día a día se están acumulando, generando gran estrés en la mente, que finalmente como una olla a presión al no poder mas debe liberar por algún lado y decide transformarlo, convertirlo, en una enfermedad física, somatizar. Sin embargo es importante mencionar que hay infinidad de situaciones inconscientes que han generado ese incremento de presión (recordemos que ese es 95% de nuestras acciones) y son temas que pueden venir desde cualquier momento de nuestra vida; vida adulta, adolescencia, infancia e incluso vientre materno y yendo más allá, memorias transgeneracionales (epigenética).

Es aquí donde vamos a poner muy en claro un tema, el poder de manejar todos esos conflictos internos, que generan desequilibrio, presión, estrés, está en cada uno. Solo nosotros podemos saber exactamente que esta pasando en nuestra mente, aun la inconsciente, y poder elegir como manejar cada conflicto como corresponda.

Mi objetivo es acompañarte en tu camino a re-encontrar el equilibrio en tu vida, brindándote las herramientas para poder entender el origen de tus problemas, conflicto, enfermedades, y así lograr tu bienestar.


La misión de BioMedicina Perú es ayudar a encontrar nuestra coherencia interna, nuestra medicina de vida.

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