Todos sabemos de una tendencia de moda nació como respuesta a la moda tradicional, y consistía en hacer algo que nadie más hace, algo menos “mainstream” (no seguir la corriente, por así decirlo), la idea era fascinante; individualismo del bueno, me expreso a través de la ropa , accesorios, actividades etc. Sin embargo por ser una moda, terminó siendo todo lo opuesto. Un “Yo soy diferente” vino seguido de miles de  “Yo también”. Conviertiendo el “diferente” a un nuevo “igual”.


​Es natural para el ser humano ser parte del grupo, es verdad, pero hay una sutil diferencia entre sentirse parte de un grupo por características en común, y adquirir conductas, hobbies o ítems para poder pertenecer.

Las modas o tendencias nos “dictan” las pautas a seguir, quitándonos la capacidad de crear, de elegir, de SER nosotros mismos. Pero por sobre todo, al seguirlas, se nos complica la tarea de conectar con las personas por quienes son y lo que tenemos en común en esencia, en lo más profundo.

Síndrome del "Yo también"

Ponte a pensar cuando fue la última vez que elegiste hacer o usar algo que no es “tendencia” entre tus círculos sociales, algo que realmente salió desde el fondo de tu ser, no con la intención premeditada de ser diferente, sino simple y llanamente porque te nacía hacerlo. (Vestir de un color en temporada de otros colores no cuenta, hablo de algo significativamente diferente) Y más importante que el hecho en sí, presta atención a cómo te sentiste, y el efecto causado en ti (porque el efecto causado en otros es totalmente irrelevante).

Grandes genios, como Da Vinci, Beethoven, Dalí, Tesla, no son grandes o genios porque generaron nuevas corrientes o fabulosos inventos, sino porque fueron ellos mismos, tuvieron el coraje de seguir su propia mente a donde los lleve. Cuando dejamos de seguir y empezamos a SER, es cuando se alcanza la verdadera grandeza y genialidad.


Si retiramos tu ropa, accesorios, hobbies y actitudes “de moda” ¿Qué queda? ¿Quién eres en esencia? 

El ser humano es un ser fascinante. El universo de ideas y sentimientos que llevamos por dentro, es único e irrepetible, nuestros gustos particulares pueden tener similitudes con los de otra persona, pero son muy específicos. Si bien tendemos a formar grupos con personas que piensan como nosotros, definitivamente ese “como nosotros” se reduce a unos aspectos muy amplios, es simbolicamente como que nos guste el mismo color, pero no en  la misma “tonalidad”.

Sin embargo tenemos las “modas”, acorde al esquema en el que vivimos, con elementos o actividades específicas que se promocionan con el objetivo de generar algún beneficio (al que lo promociona). Por ejemplo la ropa, algún estilo de ejercicio, remedios naturales específicos, alimentos con beneficios nuevos, y un largo etc. Este mecanismo no tiene nada de malo por si mismo, el único problema radica en el “Síndrome del yo también”

Si está de moda el zapato de plataforma, NECESITO usar esos zapatos y ningún otro; si están de moda los “pilates”, no puedo dejar de inscribirme; si la chia es lo mejor para el cuerpo, me compro 2kg por semana. Estoy tomando mis decisiones basadas en la moda y no en lo que quiero o con lo que me siento bien. Incluso las tendencias positivas, como alimentación sana, natural y balanceada, o la actitud ecológica de ir al trabajo en bicicleta, resulta una farsa si se hace por moda y no por convicción.


Aunque estemos convencidos que lo hacemos porque nos gusta, la verdadera razón puede ser una necesidad inconsciente de pertenecer a un grupo, y precisamente por ser inconsciente, no notamos que lo hacemos por “obligación”, generando estrés psíquico.

¿Por qué seguimos las modas realmente? Me resulta indispensable ser parte de algo más grande que yo, pertenecer a un grupo, una organización, un “todo”, es natural, es biológico, desde el hombre de las cavernas, nos mantenemos agrupados porque es más seguro que ir solo, no vaya a aparecerse un tigre dientes de sable, en grupo hay más probabilidad de sobrevivir, muchas cabezas piensan mejor que una sola. Entonces si me resulta natural estar en grupo, ¿qué tiene de malo seguir la moda? El peligro de seguir las modas radica en un simple punto, pierdo mi maravillosa individualidad, la capacidad de ver las cosas a mi modo particular, de la forma que me resulta natural y más eficiente, pierdo el contacto conmigo mismo por estar permanentemente tratando de conectar con los demás.


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