Nos encontramos ante una pregunta muy compleja: ¿Quién soy realmente? Se puede responder desde muchos aspectos; soy mi nombre y apellido, es decir, mi árbol familiar; soy también mi profesión y lo que hago, porque me identifico con ello; soy mi género y mis preferencias, porque así vivo; soy bueno, generoso, valiente, responsable…porque me describo con esas características; también puedo decir que simplemente SOY y tomar un aspecto más existencial, donde somos seres cuyo paso por este planeta consiste en simplemente ‘ser’. 

¿Quién eres realmente?


Podemos tener muchísimas respuestas perfectamente válidas de acuerdo a cada perspectiva, pero sin importar cómo elijamos responder, lo más importante, lo indispensable, es que quien eres se exprese en todo lo que haces en la vida.

Ser coherente con nosotros mismos es la clave para una vida plena, entonces, si no tenemos claro quiénes somos, definitivamente no podremos decidir qué queremos en la vida, no podemos elegir a donde vamos si no sabemos quiénes somos.

Muchas veces, como mecanismo de defensa ante las circunstancias que hemos vivido, aprendimos a actuar de una determinada forma por años, a no mostrar emociones, o a no revelar algunas partes de nosotros, y lo hacemos por tantos años que terminamos creyendo que así es como somos.

Pero vivir de una forma que no corresponde a quienes somos, no es sencillo para nuestra mente, tiene que gastar mucha más energía que en su estado normal, por lo que vivimos constantemente en estrés y no podemos disfrutar de mucho por estar siempre a un centímetro de explotar. No nos encontramos conformes, parece que nos falta algo, que nada es suficientemente bueno, que incluso cuando llego a la meta, no me siento pleno. No entendemos qué anda mal en nuestras vidas, porque aparentemente tenemos todo lo que sentimos que deberíamos tener, pero hay algo en lo profundo de nuestro ser, que no nos deja tranquilos, esa extraña sensación se basa en que hay un aspecto de quienes somos que no estamos dejando expresarse, porque la vida nos ha enseñado que no es correcto, o que no conviene, que el mundo no entenderá, que te harán daño, etc.

Siempre hay una explicación en el momento que se genera ese mecanismo protector, y éste nos permite sobrevivir, sobrellevar ese momento difícil, sin embargo esa regla no se puede aplicar a todas las situaciones, lamentablemente, funcionamos eficientemente con ese mecanismo por tanto tiempo, que olvidamos quienes somos realmente.

He experimentado personalmente que hay herramientas muy útiles cuando se trata de descubrir quiénes somos realmente, de encontrar cuál es la explicación para nuestra disconformidad ante una vida que aparentemente anda muy bien. Una de estas herramientas es la Numero-biología, es la clave para una compresión de la dinámica psicológica y comportamental del individuo, con el nombre y fecha de nacimiento de la persona se puede saber muchísimo.

Que eligieran determinado nombre para nosotros, o que naciéramos en determinada fecha, implica una energía muy específica, que nos “programa” a tener ciertas características y habilidades, como la configuración “de fábrica” de un computador. El saber estos datos, nos brinda la posibilidad de reconocer quiénes somos, nuestras habilidades potenciales y si estamos actuando acorde a ello, o hemos ido generando escudos protectores que nos permiten funcionar “normalmente” pero no nos dejan desarrollar quienes somos a  plenitud.



¿Te interesa saber más sobre Numero-Biología? ¿Quieres saber quién eres a través de tu nombre y fecha de nacimiento? Consulta por las consultas privadas o el próximo taller de Numero-Biología a: 

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