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Apuntes de Psicosomática Clínica

* Vamos a asumir lo de la bacteria porque las estimaciones indican que entre 50%-66% de la población mundial la tiene, entonces de mis 10 vecinos, es posible que la tenga.
**Preguntas más específicas son deducibles solo con la historia particular de cada paciente.

La medicina occidental convencional, entiende la gastritis como una inflamación del revestimiento del estómago, la mucosa gástrica. Los síntomas más comunes suelen ser ardores en la “boca del estómago”, acidez, entre otros. El diagnostico se realiza al hacer una endoscopia y observar en esa área los signos inflamatorios y se toma una biopsia para identificar si se tiene Helicobacter pylori, bajo la premisa que esta bacteria es un factor contribuyente a la gastritis, junto con las comidas irritantes y los medicamentos. El tratamiento de elección es reducir el ácido gástrico, entonces te dan un medicamento (Inhibidores de la bomba de protones como Omeprazol, Esomeprazol y Pantoprazol) que reduzca (casi anule) la secreción del ácido gástrico para evitar que dañe las células y genere una úlcera gástrica.

Pero ¿Por qué yo si tengo gastritis y mi vecino que come más cosas irritantes, toma como vikingo, fuma como chimenea y también tiene Helicobacter pylori, no tiene gastritis?*  He aquí la pregunta del millón de dólares: ¿Cuál es la verdadera causa de la gastritis?

Para mí, lo único absolutamente innegable en el ser humano es que es en esencia un animal (Aunque suene gracioso), nuestro cerebro primitivo es animal, y si bien nuestra corteza nos hace tener funciones superiores como razonar, pensar y elegir acciones, nuestra biología y fisiología, funcionan en su totalidad controlados por el sistema nervioso autónomo, es decir, la parte de nuestro cerebro que no podemos controlar, la parte primitiva. ¿Por qué? Existe una sola razón, un solo fin supremo: Supervivencia. Todos los seres vivos tienen este instinto y es el que domina la biología. Entonces analicemos la fisiología animal para entender la nuestra.

Los lobos, por tomar un ejemplo, comen  en cantidades muy grandes cada vez que pueden cazar (su estómago tiene hasta 9L de capacidad, el del ser humano solo 4L) porque pueden pasar meses sin encontrar nueva presa. También por esta razón suelen comer carroña cuando hay necesidad. Entonces se atragantan con todo lo que pueden y una vez que ocurrió este proceso, deben digerir todo lo ingerido, incluido huesos, porque es fundamental para la supervivencia aprovechar cada gramo de alimento, entonces su maravilloso cerebro, ordena a sus células parietales del estómago, generar cantidades industriales de ácido gástrico, incluso generado nuevas células para cumplir con la misión. ¿El pobre lobo se va a morir de úlcera gástrica? No. Pasado ese periodo, esas células reducen la secreción, porque ya no se las necesita y el cerebro ya no da la orden de fabricar más.

Entonces… ¿Por qué los humanos no controlamos automáticamente ese proceso? ¿Por qué terminamos con gastritis o enfermedad de reflujo gastroesofágico? ¿Por qué seguimos dando la orden de fabricar más ácido? Primero habría que descubrir la razón que tiene nuestro cerebro para dar esta orden. Es que en el lobo es sencillo, su cerebro netamente animal, funciona solo basado en causas biológicas, pero el nuestro es más complejo, ahí entra el tema psíquico.

Nuestro cerebro primitivo es exactamente igual que el de los animales, respecto al sistema de supervivencia, la única diferencia es que las amenazas a la supervivencia que viven los animales son siempre reales: Falta de alimento, de agua, depredadores, son elementos que literalmente los pueden matar. En cambio los humanos tenemos muchos tipos de amenazas: el miedo a fracasar, la angustia por alguna situación vivida o problema familiar, el ataque psicológico de otros y un largo etcétera. Sin embargo nuestro cerebro autónomo (primitivo) solo entiende de PELIGRO, sin importar su origen real o simbólico, que implica una amenaza a la supervivencia, entonces manda la orden de cambios fisiológicos de igual forma.

La parte más importante de este razonamiento es que todo este proceso ocurre tras bambalinas, “a nuestras espaldas”, porque son procesos inconscientes. El impacto emocional que genera un evento es siempre involuntario, inconsciente y muchas veces pasa desapercibido por nuestro muy razonado actuar, y es por eso que nos cuesta tanto encontrar el origen de la orden que está dando nuestro cerebro ante un peligro.

Basándonos en esta lógica, la Psicosomática Clínica busca encontrar los orígenes psíquicos de esas órdenes, ya que evidentemente son simbólicas, no son reales (estar en peligro de muerte real ya lo habrías notado). ¿Cómo encontramos el origen psíquico? Analizando la fisiopatología de la enfermedad, es decir, entendiendo la lógica de la orden.

Si este ser (Sea canis lupus o Homo sapiens sapiens) ordenó generar más ácido, es porque necesitaba digerir algo muy grande (Así de sencillo). En el caso del lobo, la presa es real, en el caso del hombre, la presa puede ser real o simbólica, generalmente simbólica. Entonces, pensemos en el último episodio que generó síntomas de gastritis y analicemos ¿Qué situación que estés viviendo no toleras? ¿Qué está obligando a tu estómago a segregar más y más ácido? ¿Qué es lo que no puedes digerir?**

La simple respuesta a esa pregunta suele ser la puerta a desactivar la orden del cerebro autónomo que nos está generando esa gastritis.

 


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Origen de la gastritis