Encuentra el origen de tus reacciones impulsivas en una Consulta Privada: 

No sirve de nada que uno vaya vociferando frases si el otro no se siente afectado por ellas y no responde*, para que exista una discusión tienen que haber dos partes. Solo si ambos “enganchan” con la situación podrá llevarse a cabo la pelea.

En el mecanismo de la pelea, es como si tuviéramos determinados “botones” que cuando alguien presiona desatan una reacción imparable, generalmente no es lo que dijo únicamente, sino cómo lo dijo, el escenario y circunstancias. Desatan una cadena de emociones que nos llevan a “explotar”, decimos lo que pensamos sobre el tema o la persona, vociferamos cuan equivocado está el otro, finalmente sacamos a la luz otros argumentos que podrían respaldar nuestra premisa, aun cuando no tengan que ver directamente, aun si son del pasado, tal vez agredir al otro para callarlo, decirle cosas que sabemos lo herirán y por lo tanto nos proclamaremos vencedores de la discusión.

Lo vivimos como un concurso, alguien tiene que ganar, pero la verdad es que no existe un ganador en una discusión, ya que ambos han vivido una experiencia emocionalmente negativa sin importar el desenlace, pero esto ya lo sabíamos, lo que resulta revelador es la verdadera razón detrás de la discusión.


                Lo que más me irrita, me exaspera y
no tolero de otra persona; es justa

                 y precisamente lo que me irrita, me exaspera y no tolero de mí mismo.

¡Imposible! Dirán algunos, ¡Todo lo contrario! Dirán otros, pero los invito a reflexionar honestamente en eso que tanto nos molesta del otro. No el hecho en sí, sino la actitud que estoy reprochando, es decir, si me irrita el colega que nunca trabaja y actúa como si fuera pieza fundamental, lo que debo analizar no es la acción concreta, sino lo que realmente me molesta detrás de eso, talvez que considero que es deshonesto, desleal, egoísta, o cual sea que fuere mi lectura de esa persona, entonces esa es la actitud que debo buscar en mí. No será en el mismo área, pero talvez en mi familia, en mi relación de pareja o conmigo mismo, sí actúo de manera desleal, deshonesta o egoísta.

Es muy probable también que esa actitud vaya escondida detrás de acciones aparentemente buenas, hay mucha gente que parece apoyar de manera desinteresada a otros, o que siempre dan consejo a los demás, pero en el fondo existe un deseo egoísta de obtener el reconocimiento, o una actitud desleal, al aconsejar basado en lo que es mejor para uno, en lugar de lo que es mejor para quien aconsejamos.

En este punto es importante recalcar, que no tiene absolutamente nada de malo aceptar que tenemos actitudes egoístas, desleales, o de cualquier otro tipo, todo lo contrario, el aceptar que las tenemos nos ayudará a llegar al origen.


¿Por qué actuamos así? Existen emociones ocultas que nos llevan a actuar de una u otra forma, y son inconscientes, la única forma de cambiarlas, de dejarlas ir, es descubriendo su origen.

 









*Caso aparte es el que si se ve afectado y no responde, se queda callado y pretende que no le afecta, efectivamente no es una discusión pero si existe una agresión.



Todos hemos discutido con alguien alguna vez. No importa si fue una vez en 50 años de vida o 50 veces al día, todos peleamos o discutimos. Algunos han llegado a usar los puños en algún momento, otros solo las palabras que, insultos o no, son igual o más dañinos que los primeros.

No hablo de un intercambio de opiniones, donde dos personas tienen puntos de vista opuestos y los comentan sin mayor problema. Hablo de una genuina discusión, en la que nos alteramos al escuchar lo que dice el otro, y respondemos con lo mejor que tenemos, desencadenando así un intercambio de palabras que en la mayoría de casos es impulsiva, no muy bien razonada, llegando a decir cosas que no podremos retirar.

¿Por qué peleamos?